Un jingle se queda grabado. Diez segundos de música y el nombre de una marca pueden perdurar en la memoria durante décadas, mucho después de que la campaña haya terminado. Ese es precisamente el objetivo: lograr que la marca sea fácil de recordar sin esfuerzo consciente.
Los jingles alcanzaron su apogeo en la era de la radio, cuando el sonido era la única herramienta disponible. Se extendieron a la televisión, donde un breve logotipo animado, junto con la melodía, consolidaba la asociación. Algunas marcas aún utilizan la misma melodía que introdujeron en la década de 1950.
¿Qué hace que un jingle funcione?
- Una melodía sencilla y repetible.
- Nombre de la marca claramente indicado
- Duración corta, generalmente menos de treinta segundos.
- Fácil de tararear para quienes no cantan
Hoy en día se crean menos jingles. Las marcas ahora licencian canciones ya existentes o encargan logotipos sonoros, breves firmas de audio que las identifican sin necesidad de letra.
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