La memoria explícita es el recuerdo consciente e intencional de hechos, eventos y experiencias. Es la forma de memoria que se puede declarar y comentar; de ahí su otro nombre: memoria declarativa.
Existen dos subdivisiones principales. La memoria semántica almacena conocimientos generales: la capital de Francia, el significado de las palabras, las reglas de la aritmética. La memoria episódica almacena experiencias personales ligadas a momentos y lugares específicos: qué desayunaste, el primer día de clases, una conversación de la semana pasada. Ambas dependen en gran medida del lóbulo temporal medial, especialmente del hipocampo, para la formación de nuevos recuerdos. Una vez consolidados, pueden recuperarse con distintos grados de esfuerzo y nitidez.
La memoria explícita es la que se evalúa mediante el recuerdo libre, el recuerdo con claves y las tareas de reconocimiento. Es vulnerable al envejecimiento, a ciertas formas de amnesia y al paso del tiempo. Sin embargo, también es muy flexible: los hechos y los acontecimientos pueden recombinarse, imaginarse y utilizarse para planificar acciones futuras.
Cuando buscas deliberadamente en tu mente un nombre o una fecha, estás utilizando la memoria explícita.
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