La huella de carbono mide la cantidad total de gases de efecto invernadero producidos por una persona, producto, empresa o actividad. Generalmente se expresa en toneladas de dióxido de carbono equivalente. Esta unidad agrupa diferentes gases, como el metano y el óxido nitroso, en una sola cifra según su capacidad de calentamiento global.
Este concepto ayuda a visibilizar las emisiones. Un vuelo de Londres a Nueva York añade aproximadamente una tonelada de CO2 por pasajero. Una hamburguesa de carne tiene una huella de carbono mayor que una hamburguesa de frijoles. La huella de carbono de un centro de datos depende de su fuente de energía. Estas comparaciones son aproximadas, pero sirven de guía para tomar decisiones.
La huella ecológica es difícil de medir con precisión. Las cadenas de suministro se extienden por varios continentes. Los datos son incompletos. Las empresas suelen calcular sus propias cifras, lo que propicia el ecoblanqueo. La verificación por parte de terceros es útil. También lo es centrarse primero en las fuentes más importantes: electricidad, transporte, calefacción y alimentos. Los pequeños cambios tienen menos impacto que los cambios estructurales.
Componentes principales
- emisiones directas derivadas del uso de combustible
- Electricidad y calefacción
- Transporte y viajes
- Alimentación y agricultura
- Bienes y servicios
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