La iteración repite el proceso de diseño para mejorar un concepto. La primera versión nunca es la mejor; es un punto de partida. El diseñador crea una versión preliminar, la prueba, aprende qué funciona y la revisa. Cada ciclo perfecciona el diseño. El proceso continúa hasta que el diseño cumple los objetivos o se cumple la fecha límite. La iteración es clave para que los buenos diseños se conviertan en excelentes. También permite detectar a tiempo los malos diseños. Un prototipo probado en un día ahorra semanas de desarrollo en la dirección equivocada.
El concepto proviene del desarrollo de software. Las metodologías ágiles enfatizan ciclos cortos de construcción, prueba y aprendizaje. El diseño adoptó este enfoque porque se ajusta a sus necesidades. Los problemas de diseño son complejos. La respuesta correcta no es obvia. Surge a través de la experimentación. El diseñador prueba algo, observa qué sucede y ajusta. Cada iteración agrega información. El proceso no es aleatorio. Se guía por la retroalimentación y las pruebas. El diseñador sabe qué está tratando de aprender. Diseña la prueba para responder una pregunta específica. La iteración puede ocurrir a cualquier escala. Un boceto rápido revisado con un colega es una iteración. Un estudio de usabilidad completo con veinte participantes es otro. La escala depende de la pregunta y los recursos. La clave es el ciclo. Diseñar, probar, aprender, repetir. El ciclo nunca termina. Simplemente llega a un punto en el que el diseño es lo suficientemente bueno como para lanzarse.
Ciclo de iteración
- Diseño: crea una versión de la solución.
- Prototipo: hágalo lo suficientemente tangible como para probarlo.
- Prueba: observa cómo interactúan los usuarios con ella.
- Aprende: identifica qué funcionó y qué no.
- Revisar: aplicar lo aprendido a la siguiente versión.
La iteración es la clave para mejorar el diseño. Cada ciclo perfecciona la siguiente versión. El proceso es fundamental.
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