El énfasis convierte un elemento en el punto focal de un diseño. Sin él, todo compite por igual y el espectador no sabe dónde mirar. Con él, la mirada se dirige primero al punto deseado. El énfasis puede provenir del tamaño, el color, el contraste, la posición o el aislamiento. Un titular grande, un botón llamativo, una sola imagen rodeada de espacio vacío. Las herramientas varían, pero el objetivo es el mismo: dirigir la atención.
Los diseñadores suelen elegir un elemento principal para cada pantalla o página. Dos puntos focales que compiten entre sí confunden al espectador. Esto no significa que todo lo demás deba ser aburrido. Los elementos secundarios y terciarios pueden tener su propia importancia, siempre que la jerarquía sea clara. La portada de una revista podría destacar la noticia principal con una fotografía grande, mientras que pequeños avances se ubican en los márgenes. El lector sabe por dónde empezar y adónde ir después.
Formas de crear énfasis
- Tamaño: hazlo más grande que todo lo demás.
- Color: utilice un tono que destaque.
- Contraste: colocar la luz contra la oscuridad.
- Aislamiento: rodéalo de espacio vacío.
El énfasis no es lo mismo que la decoración. Un elemento llamativo que no cumple ninguna función es simplemente ruido. El énfasis debe señalar lo que importa.
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