Las criptomonedas son dinero digital protegido por criptografía y registrado en una cadena de bloques. Ningún banco las emite ni ningún gobierno las respalda. Las reglas están en el código y el registro es público. Bitcoin fue la primera. Miles de criptomonedas le siguieron, cada una con características y ventajas diferentes.
La criptografía cumple dos funciones: demuestra que una transacción fue autorizada por el titular de la clave privada y enlaza los bloques para que los registros anteriores no puedan alterarse sin ser detectados. Esta combinación crea un sistema que permite la transferencia de valor a nivel mundial sin intermediarios. El emisor y el receptor no necesitan confiar el uno en el otro; solo necesitan confiar en el protocolo. El precio de esta falta de confianza es la volatilidad. Los mercados de criptomonedas fluctúan bruscamente y no existe un banco central que amortigüe la situación. Una criptomoneda puede perder la mitad de su valor en una semana sin que nadie pueda impedirlo.
Propiedades básicas
- Descentralizado: no hay un único emisor ni controlador.
- Protegido criptográficamente: las claves privadas autorizan las transferencias.
- Transparente: las transacciones son auditables públicamente.
- Volátil: los precios fluctúan bruscamente.
Las criptomonedas no son perfectas en todos los aspectos. Son lentas en comparación con una tarjeta de crédito y complicadas para el uso diario. Su principal ventaja reside en la transferencia de valor sin autorización y en su resistencia a la censura. Ese es su punto fuerte.
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