Un primer plano encuadra al sujeto con precisión. Puede mostrar un rostro, una mano, un objeto o un detalle. Llena la pantalla con algo pequeño, haciéndolo parecer más grande. El primer plano es una de las herramientas más poderosas del cine. Crea intimidad, tensión y énfasis. Le indica al público qué mirar y qué sentir.
Los primeros planos vienen en varios tamaños. Un primer plano medio encuadra la cabeza y los hombros. Un primer plano encuadra el rostro. Un primer plano extremo encuadra un solo ojo, una boca o un objeto pequeño. Cada uno produce un efecto diferente. Un primer plano medio es conversacional. Un primer plano es emotivo. Un primer plano extremo es intenso o abstracto. La elección depende del momento y de la historia.
El primer plano no se trata solo del tamaño, sino del contexto. Un primer plano de un rostro entre la multitud transmite una sensación distinta a un primer plano del mismo rostro solo en una habitación. Un primer plano de una pistola transmite una sensación distinta a un primer plano de una flor. La toma aísla al sujeto de su entorno, convirtiéndolo en el centro de atención. Es una técnica sencilla con infinitas variaciones.
Los primeros cineastas rara vez usaban primeros planos. Al público le resultaban chocantes. Ahora son omnipresentes. Se utilizan en todos los géneros, desde el romance hasta el terror. Son uno de los planos más fundamentales del lenguaje cinematográfico.
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