Pulsa el botón del obturador hasta la mitad y el objetivo emitirá un zumbido. La cámara ha enfocado. El autoenfoque es el sistema que ajusta el objetivo automáticamente, utilizando sensores y algoritmos para detectar diferencias de contraste o fase. Se ha vuelto tan rápido y preciso que el enfoque manual es ahora una habilidad especializada, aunque algunos fotógrafos aún lo prefieren para trabajos de precisión.
Existen dos tecnologías principales. El enfoque automático por detección de contraste mueve el objetivo hacia adelante y hacia atrás hasta encontrar el punto de máximo contraste. Es preciso, pero puede tener dificultades con poca luz. El enfoque automático por detección de fase divide la luz incidente y mide la distancia entre las imágenes resultantes. Es más rápido y mejor para seguir sujetos en movimiento. La mayoría de las cámaras modernas utilizan sistemas híbridos que combinan ambos. Los modos de enfoque automático varían: disparo único para sujetos estáticos, continuo para sujetos en movimiento y detección de rostro u ojos para retratos. El número de puntos de enfoque ha aumentado de unos pocos a cientos, cubriendo la mayor parte del encuadre.
Modos de enfoque automático
- Disparo único. Bloquea el enfoque una vez y lo mantiene.
- Continuo. Rastrea un sujeto en movimiento.
- Detección de rostros. Encuentra y enfoca rostros.
- Detección de ojos. Bloquea el enfoque en el ojo del sujeto.
El enfoque automático falla con poca luz, bajo contraste y al fotografiar a través de un cristal. Saber cuándo cambiar al modo manual es parte de la técnica.
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