Las técnicas que permiten visualizar la estructura o la función del cerebro vivo se engloban dentro del campo de la neuroimagen. Los métodos estructurales, como la resonancia magnética (RM) y la tomografía computarizada (TC), revelan la anatomía y la patología; los métodos funcionales, como la resonancia magnética funcional (RMf), la tomografía por emisión de positrones (PET), el electroencefalograma (EEG) y la magnetoencefalografía (MEG), capturan aspectos de la actividad o el metabolismo.
Cada modalidad ofrece un equilibrio diferente entre resolución espacial, resolución temporal, invasividad y la variable fisiológica medida. La resonancia magnética estructural (RM) permite visualizar anatomía a escala milimétrica; la resonancia magnética funcional (RMf) mapea correlatos hemodinámicos de la actividad; la tomografía por emisión de positrones (PET) cuantifica dianas moleculares con trazadores radiomarcados; y los métodos electrofisiológicos registran eventos eléctricos rápidos.
La neuroimagen ha transformado tanto la investigación como la práctica clínica. Permite el estudio repetido del mismo individuo, facilita la planificación preoperatoria y proporciona biomarcadores para la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento. Se requiere un diseño experimental riguroso y un análisis estadístico preciso para evitar la sobreinterpretación de los datos complejos que generan estos métodos.
- Visualización de la estructura o función del cerebro
- Incluye resonancia magnética (RM), resonancia magnética funcional (RMf), tomografía por emisión de positrones (PET), electroencefalografía (EE
- Equilibra la resolución, la velocidad y la invasividad.
- Fundamental para la neurociencia y la neurología modernas.
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