El tallado en madera consiste en esculpir con un cuchillo pequeño. No se necesita mazo, cincel ni banco de trabajo. Basta con una navaja afilada y un trozo de madera blanda. Es un oficio portátil. Los talladores trabajan en los escalones del porche, alrededor de una fogata o en una sala de espera. Los cortes son pequeños y controlados, realizados con el pulgar empujando la hoja o con la muñeca haciendo movimientos cortos. La madera se desprende en finas virutas y emerge una forma.
El tilo es la madera clásica para tallar. Es blanda, de veta recta y conserva bien los detalles sin agrietarse. El pino y el abeto también sirven, pero la veta puede dificultar el trabajo del cuchillo. La madera verde, recién cortada y aún húmeda, se talla fácilmente, pero se agrieta al secarse. La madera curada es más estable, pero más dura. Los principiantes comienzan con formas sencillas: una punta, una bola, una cadena, un animal pequeño. El primer objetivo no es crear una obra maestra, sino aprender cómo se desliza el cuchillo a través de la madera.
Cortes básicos para tallar
- Corte recto: un simple empujón alejándolo del cuerpo.
- Empuje con el pulgar: corte controlado con el pulgar sobre el lomo.
- Corte de parada: un corte vertical que detiene uno horizontal.
- Corte en V: dos cortes en ángulo para una ranura o detalle.
Mantén el cuchillo afilado. Una hoja sin filo requiere más presión, y más presión provoca resbalones. Los resbalones provocan cortes. Corta siempre alejando el cuchillo de tu cuerpo y mantén los dedos detrás del filo.
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