Cada latido cardíaco genera una onda de presión que se puede sentir en la muñeca. El pulso es la expansión rítmica de las arterias producida por la eyección de sangre del ventrículo izquierdo, palpable en diversas partes del cuerpo.
La frecuencia, el ritmo y las características del pulso proporcionan información inmediata sobre la función cardíaca y el estado del volumen sanguíneo. Los sitios más comunes para medirlo son las arterias radial, carótida, femoral y dorsal del pie. Un pulso débil y rápido puede indicar shock; un pulso irregular sugiere arritmia.
Tomar el pulso sigue siendo una habilidad clínica básica que se enseña a todo el personal sanitario. Los monitores electrónicos muestran la frecuencia cardíaca de forma continua en situaciones de urgencia, pero la evaluación manual aún permite detectar irregularidades que las máquinas pueden subestimar. La simetría de los pulsos puede revelar una obstrucción vascular.
- Expansión arterial palpable con cada latido del corazón.
- Evaluado en cuanto a frecuencia, ritmo y calidad.
- Refleja el gasto cardíaco y el estado vascular.
- Verificado en múltiples sitios anatómicos estándar.
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