Si se colocan elementos relacionados cerca, la gente asumirá que pertenecen al mismo grupo. Este sencillo principio se conoce como proximidad, una de las ideas fundamentales del diseño visual. Proviene de la psicología de la Gestalt, que estudió cómo el cerebro organiza la información visual en patrones. Cuando los elementos están cerca unos de otros, el ojo los agrupa. Cuando están lejos, el ojo los separa. Los diseñadores utilizan este principio deliberadamente para mostrar estructura sin añadir líneas ni recuadros.
La proximidad cumple una función importante, aunque a menudo imperceptible. En un formulario, una etiqueta cerca de su campo de entrada se percibe como conectada. Si se desplaza a la mitad de la página, esta relación se rompe. En el diseño de una página, un encabezado más cerca del texto inferior que de la sección superior indica a qué bloque pertenece. Robin Williams popularizó estas ideas para quienes no son diseñadores en su libro «The Non-Designer's Design Book», agrupando la proximidad con la alineación, la repetición y el contraste.
Usos prácticos
- Agrupar las etiquetas con sus campos de formulario.
- Separar las secciones con espacios en lugar de líneas.
- Agrupación de enlaces de navegación relacionados.
- Utilizar los márgenes para indicar jerarquía.
La proximidad es barata. No cuesta nada más que espacio en blanco y, a menudo, sustituye el desorden visual que, de otro modo, confundiría al lector.
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