Ya sea para detectar un neurotransmisor en una sinapsis o un fotón en la retina, el sistema nervioso depende de proteínas especializadas que se unen a estímulos específicos o responden a ellos. Estas proteínas son los receptores. La unión o activación desencadena cambios conformacionales que abren canales iónicos o inician cascadas de señalización intracelular.
Los receptores ionotrópicos son canales iónicos que producen efectos eléctricos rápidos. Los receptores metabotrópicos se acoplan a proteínas G y generan una modulación más lenta y duradera. Los receptores sensoriales periféricos transducen energía mecánica, química, térmica o electromagnética en señales neuronales. La diversidad de subtipos de receptores permite que un mismo neurotransmisor produzca efectos diferentes en distintas células o en distintos momentos.
La farmacología es, en gran medida, la ciencia de la interacción de los receptores: los agonistas activan, los antagonistas bloquean y los moduladores alostéricos ajustan las respuestas. La variación genética en los receptores influye en la sensibilidad a los fármacos y el riesgo de padecer enfermedades. El mapeo de la distribución de los receptores en el cerebro ha sido un logro fundamental de la neurociencia molecular.
- Proteína que detecta estímulos químicos o físicos.
- Puede ser ionotrópico o metabotrópico.
- Transduce señales en respuestas celulares.
- Objetivo principal de la mayoría de los fármacos neuroactivos
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