La tristeza persistente que le quita sentido a la vida cotidiana es más que un simple estado de ánimo bajo. La depresión, como trastorno clínico, implica un estado de ánimo bajo sostenido, pérdida de interés o placer, y cambios asociados en el sueño, el apetito, la energía, la concentración y la autoestima.
Para que se pueda diagnosticar la depresión, los síntomas deben persistir durante semanas y afectar la funcionalidad. Entre las causas se incluyen la vulnerabilidad genética, el estrés, las enfermedades y las alteraciones en los circuitos y la química cerebral. La depresión aumenta el riesgo de suicidio y empeora el pronóstico de otras enfermedades físicas concomitantes.
Los tratamientos eficaces incluyen psicoterapia, antidepresivos y, en casos graves o resistentes, otras terapias somáticas. La detección precoz mediante cribado en atención primaria y la derivación oportuna mejoran el diagnóstico. La recuperación es factible para la mayoría de los pacientes, aunque el riesgo de recaída requiere atención continua y, en ocasiones, tratamiento de mantenimiento.
- Trastorno del estado de ánimo con tristeza persistente y pérdida de interés.
- Afecta al sueño, la energía, la concentración y la autoestima.
- Aumenta el riesgo de suicidio y complica las enfermedades físicas.
- Responde a la terapia, la medicación y los enfoques combinados.
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