La redundancia de datos significa que los mismos datos existen en más de un lugar. A veces, esto es intencional. Las copias de seguridad son redundantes por diseño. Las bases de datos replicadas mantienen copias en varias regiones para garantizar la disponibilidad. Las matrices RAID duplican los datos en varios discos, de modo que un solo fallo no provoca la pérdida de información. La redundancia intencional protege contra fallos. La redundancia no intencional causa problemas.
Cuando el mismo registro de cliente reside en tres sistemas sin sincronización, los registros se desincronizan. Uno tiene la dirección actual. Otro tiene el número de teléfono antiguo. Un tercero tiene un error tipográfico en el correo electrónico. Nadie sabe cuál es el correcto. Los informes de los diferentes sistemas discrepan. Los analistas dedican horas a la conciliación. La solución es la integración o una única fuente de información veraz. La gestión de datos maestros identifica el sistema autorizado para cada entidad. La integración mantiene las copias sincronizadas. Ambas opciones implican costes y esfuerzo. La redundancia no siempre es mala. La cuestión es si está controlada. La redundancia controlada mejora la fiabilidad. La redundancia no controlada crea inconsistencia. La distinción es más importante que la presencia de duplicados. Un sistema sin redundancia es frágil. Un sistema con redundancia caótica no es fiable. El objetivo es una redundancia deliberada y gestionada que cumpla una función.
Tipos de redundancia
- Intencional: copias de seguridad, replicación, RAID
- Involuntario: registros duplicados, sistemas no sincronizados
- Controlado: gestionado con integración o datos maestros.
- Sin control: las copias se desvían y discrepan.
La redundancia es una herramienta. Bien utilizada, protege los datos. Mal utilizada, corrompe la confianza.
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