La memoria implícita es aquella que se retiene sin necesidad de recordarla conscientemente. Se demuestra mediante la ejecución de tareas, más que mediante el recuerdo deliberado.
Habilidades como andar en bicicleta, escribir a máquina y tocar un instrumento musical se basan en la memoria implícita (procedimental). Lo mismo ocurre con los efectos del priming: un procesamiento más rápido o preciso de un estímulo debido a la exposición previa, incluso cuando la persona no recuerda dicha exposición. El condicionamiento clásico también puede generar memoria implícita: una respuesta emocional condicionada puede ocurrir sin que la persona sea consciente de la asociación original.
La memoria implícita se conserva en gran medida en pacientes con amnesia que han perdido la capacidad de formar nuevos recuerdos explícitos. Los pacientes con amnesia podrían aprender nuevas habilidades motoras y mostrar efectos de facilitación, pero seguirían siendo incapaces de recordar las sesiones de entrenamiento. Esta disociación indica que diferentes sistemas neuronales sustentan ambas formas de memoria. La memoria implícita depende menos del hipocampo y más de estructuras como los ganglios basales, el cerebelo y la neocorteza.
Demuestras memoria implícita cada vez que realizas una acción que requiere habilidad sin recordar conscientemente los pasos.
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