Una respuesta condicionada es una reacción aprendida ante un estímulo previamente neutro que se ha asociado con un estímulo incondicionado. Es la evidencia conductual de que se ha producido un condicionamiento clásico.
En el laboratorio de Pavlov, la respuesta condicionada era la salivación ante el sonido que predecía la presencia de comida. En la vida cotidiana, se manifiesta como la ansiedad que se siente al acercarse a un lugar asociado con un peligro pasado, el hambre que provoca el olor de un restaurante conocido o la calidez emocional que evoca una canción vinculada a una relación significativa. La respuesta condicionada suele ser similar a la respuesta incondicionada, aunque no necesariamente idéntica; puede ser una reacción preparatoria o compensatoria, en lugar de una simple copia.
Una vez establecida, una respuesta condicionada puede extinguirse presentando el estímulo condicionado sin el estímulo incondicionado. Sin embargo, incluso después de la extinción, la respuesta puede reaparecer espontáneamente o tras recordar la asociación original, lo que demuestra que la asociación subyacente no se borra sin más.
La respuesta condicionada es el ajuste anticipatorio del organismo a un mundo que contiene predictores fiables.
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