La edición de imágenes consiste en modificar una fotografía después de haberla tomado. Incluye ajustar la exposición, el contraste, el color, la nitidez y la composición. También abarca eliminar elementos que distraen, retocar la piel y añadir efectos. La edición no es algo nuevo. Los fotógrafos han editado desde sus inicios, tanto en el cuarto oscuro como en el estudio. Las herramientas de edición digital han agilizado y potenciado el proceso, pero los objetivos siguen siendo los mismos: mejorar la imagen y plasmar la visión del fotógrafo.
Editar no es lo mismo que manipular. La manipulación implica engaño. La edición puede usarse para engañar, pero también para aclarar, corregir y realzar. La línea que separa la edición de la manipulación depende del contexto. Una fotografía periodística no debería manipularse. Una fotografía de moda puede retocarse extensamente. Una fotografía de paisaje puede editarse para mejorar el color y el contraste, pero añadir una luna que no estaba presente cruza la línea para muchos fotógrafos. Editar es una habilidad. Requiere comprender el color, el tono y la composición. También requiere moderación. La mejor edición suele ser imperceptible.
Tareas de edición comunes
- Exposición. Ajustando brillo y contraste.
- Color. Corrección del balance de blancos y la saturación.
- Recorte. Cambiando la composición y la relación de aspecto.
- Retoque. Eliminando imperfecciones y distracciones.
- Afilado. Mejora del detalle de los bordes.
Editar no es hacer trampa. Forma parte del proceso fotográfico. La cuestión no es si editar o no, sino cuánto y con qué propósito.
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