Los colores en una fotografía no siempre coinciden con lo que percibe el ojo humano. El sensor de la cámara registra la luz, pero no interpreta el color como lo hace el cerebro. Las luces fluorescentes tiñen la piel de verde. Las luces de tungsteno la tiñen de naranja. La sombra la tiñe de azul. La corrección de color es el proceso de ajustar una imagen para que los colores se vean precisos o naturales, o para que se ajusten a una intención creativa específica.
El proceso comienza con el balance de blancos, que establece el punto neutro. Si el blanco es blanco, los demás colores se ajustan automáticamente. Más allá del balance de blancos, la corrección de color implica ajustar el tono, la saturación y la luminancia para cada gama de color. Un retrato podría necesitar tonos de piel más cálidos. Un paisaje podría necesitar verdes más intensos. La fotografía de un producto podría requerir una coincidencia de color precisa con el artículo real. La corrección de color no es lo mismo que la gradación de color. La corrección busca la precisión. La gradación busca la atmósfera. Ambas forman parte del posprocesamiento y ambas dependen de monitores calibrados y un entorno de visualización controlado.
Herramientas para la corrección del color
- Balance de blancos. Establece el punto neutro.
- Curvas. Ajusta el tono y el color en toda la imagen.
- HSL. Ajusta el tono, la saturación y la luminancia por color.
- Comparador de colores. Una tabla de referencia para una coincidencia precisa.
La corrección de color es un proceso técnico, pero también perceptivo. El ojo se adapta a las dominantes de color, por lo que un monitor ligeramente desajustado puede dar lugar a correcciones ligeramente erróneas.
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