El dolor es a la vez una señal de alerta y una enfermedad en sí misma. Se trata de una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a un daño tisular real o potencial, o descrita en términos de dicho daño.
El dolor agudo alerta al cuerpo sobre una lesión y suele remitir con la curación. El dolor crónico persiste más allá de la curación normal y puede implicar una alteración en el procesamiento del sistema nervioso. La evaluación se basa en el informe del paciente, escalas y el impacto funcional, ya que no existe un medidor objetivo. Las causas abarcan desde la inflamación y las lesiones nerviosas hasta el cáncer y afecciones idiopáticas.
El tratamiento se adapta al mecanismo subyacente e incluye métodos físicos, medicamentos, procedimientos intervencionistas y enfoques psicológicos. El dolor no tratado o tratado de forma inadecuada prolonga la recuperación y reduce la calidad de vida. Escuchar atentamente la descripción del paciente sigue siendo el punto de partida de una buena atención.
- Experiencia sensorial y emocional desagradable relacionada con el daño tisular.
- Puede ser agudo o crónico.
- Evaluado principalmente mediante el informe del paciente.
- Gestionado mediante enfoques multimodales adaptados a la causa
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