La cirugía sería imposible si los pacientes sintieran cada incisión. La anestesia es la inducción controlada y temporal de la insensibilidad al dolor y, en la anestesia general, de la pérdida de la conciencia y de los reflejos protectores, lo que permite que los procedimientos quirúrgicos se desarrollen de forma segura.
Las técnicas locales y regionales bloquean los nervios que inervan un área limitada mientras el paciente permanece despierto. La anestesia general afecta a todo el cerebro y requiere el control de la vía aérea y la monitorización continua de las constantes vitales. Los anestesiólogos seleccionan los fármacos y las dosis según el procedimiento, el estado de salud del paciente y la duración prevista. La recuperación de la conciencia y los reflejos protectores marcan el final del estado anestésico.
La anestesia moderna es extraordinariamente segura cuando la administran profesionales capacitados con la monitorización adecuada. Los efectos residuales, como náuseas o dolor de garganta, son frecuentes, pero generalmente transitorios. Esta especialidad perfecciona continuamente los fármacos y las técnicas para acortar la recuperación y reducir las complicaciones.
- Insensibilidad controlada al dolor para procedimientos quirúrgicos
- Puede ser local, regional o general.
- Requiere monitorización continua de las funciones vitales.
- Finaliza con la recuperación de la conciencia y los reflejos protectores.
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