El magma que llega a la superficie forma un volcán. El término se refiere tanto al conducto por donde brotan la lava, la ceniza y los gases como a la montaña formada por la acumulación de los productos de la erupción. Los volcanes se producen principalmente en los límites de las placas tectónicas y sobre puntos calientes del manto terrestre.
El estilo eruptivo varía desde suaves flujos de lava hasta explosiones catastróficas. La composición del magma, el contenido de gases y el sistema de conductos magmáticos determinan su comportamiento. Los volcanes en escudo, los estratovolcanes y los conos de ceniza son tipos morfológicos comunes. Las calderas se forman cuando colapsan grandes cámaras magmáticas.
Los volcanes generan suelos fértiles, recursos geotérmicos y nuevas tierras, pero también representan peligros como flujos de lava, caída de ceniza, flujos piroclásticos y tsunamis. Las redes de monitoreo registran la sismicidad, la deformación y las emisiones de gases para predecir erupciones. Millones de personas viven en las laderas de volcanes activos, sopesando los riesgos frente a los beneficios de la tierra.
- Chimenea y montaña formadas por material erupcionado
- Ocurre en los límites de las placas y en los puntos calientes.
- Varía desde efusiva hasta altamente explosiva.
- Recurso y peligro para las poblaciones cercanas.
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