La propiciación es el apaciguamiento de la ira divina mediante el sacrificio de Cristo. La palabra proviene del latín propitiatio, que significa apaciguamiento. Significa la satisfacción de la justicia de Dios. Significa el apaciguamiento de la ira de Dios. Significa la cobertura del pecado. Significa la expiación. Significa la reconciliación. Significa la propiciación.
La propiciación se enseña en la Biblia. Romanos 3:25 dice: «a quien Dios presentó como propiciación por medio de su sangre, para ser recibida por la fe». 1 Juan 2:2 dice: «él es la propiciación por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo». 1 Juan 4:10 dice: «en esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados». Hebreos 2:17 dice: «era necesario que en todo fuera semejante a sus hermanos, para llegar a ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, para expiar los pecados del pueblo». La Biblia es clara. Cristo es la propiciación. Su muerte aplacó la ira de Dios. Su muerte satisfizo la justicia de Dios. Su muerte cubrió nuestro pecado. Su muerte nos reconcilió con Dios. Su muerte es la propiciación.
La propiciación en teología
- Ira divina: Dios está enojado con el pecado.
- Justicia divina: Dios debe castigar el pecado.
- El sacrificio de Cristo: Cristo tomó el castigo.
- Apaciguamiento: La ira de Dios se aparta.
- Reconciliación: somos justificados ante Dios.
- Expiación: nuestro pecado es eliminado.
- Propiciación: La ira de Dios es aplacada.
La propiciación no es una doctrina popular. Habla de ira. Habla de enojo. Habla de castigo. Habla de sangre. Habla de muerte. Habla de sacrificio. Habla de propiciación. Pero es la verdad. Es el evangelio. Es el amor. Dios es santo. Él odia el pecado. Debe castigar el pecado. No puede ignorarlo. No puede pasarlo por alto. No puede excusarlo. No puede tolerarlo. Debe juzgarlo. Debe condenarlo. Debe destruirlo. Pero ama al pecador. Te ama. Me ama. Ama al mundo. Por eso envió a su Hijo. Su Hijo tomó el castigo. Su Hijo cargó con la ira. Su Hijo murió. Su Hijo pagó el precio. Su Hijo satisfizo la justicia. Su Hijo aplacó la ira. Su Hijo es la propiciación. Ese es el evangelio. Ese es el amor. Esa es la propiciación. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Ese es el versículo. Esa es la verdad. Esa es la propiciación.
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