La astrofísica aplica las leyes de la física a los objetos celestes. Se pregunta cómo brillan las estrellas, cómo se forman las galaxias, cómo los agujeros negros desvían la luz y cómo era el universo en sus primeros instantes. Esta disciplina no se limita a describir lo que existe, sino que explica el porqué.
El conjunto de herramientas es amplio. La física nuclear explica cómo las estrellas fusionan hidrógeno en helio. La termodinámica rige la estructura del interior estelar. El electromagnetismo describe cómo los campos magnéticos aceleran las partículas en las erupciones solares y los vientos de los púlsares. La relatividad general predice el comportamiento de la gravedad cerca de los agujeros negros y en todo el universo en expansión. La mecánica cuántica explica la radiación de los primeros instantes posteriores al Big Bang.
Los astrofísicos trabajan con datos de telescopios terrestres y espaciales. Construyen modelos, realizan simulaciones y comparan las predicciones con las observaciones. Cuando no coinciden, o bien el modelo es erróneo o bien la observación lo es. Ambos resultados contribuyen al avance del campo.
Este trabajo es sobrecogedor. El universo es más grande, más antiguo y más extraño de lo que nadie imaginó hace un siglo. La astrofísica es nuestra herramienta para intentar comprenderlo.
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