"Aniquilar" significa actuar tan bien que la única respuesta posible es la admiración. La palabra originalmente significaba matar. En la jerga moderna, significa dominar una mirada, un escenario o un momento de tal manera que todos los demás queden impresionados.
La cultura drag y la escena ballroom contribuyeron a este cambio. A un artista que desfilaba con precisión y presencia impecables se le decía que había triunfado. A partir de ahí, el término se incorporó al lenguaje cotidiano. Se puede decir que un amigo que borda una presentación, luce un atuendo espectacular o da una respuesta ingeniosa ha triunfado.
El tono es de celebración, no de violencia. Transmite energía y aprobación. Se usa tanto como verbo como exclamación. «¡Lo hiciste genial!» es un gran elogio. «Ganarlo» por sí solo puede funcionar como un estímulo, como cuando alguien grita «¡Vamos!» desde la banda.
A diferencia de los términos de excelencia más antiguos, "slay" suena actual y un tanto teatral. Sugiere no solo competencia, sino también estilo. Quien "slay" hace más que triunfar: hace que el éxito parezca fácil y elegante.
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