Los lectores necesitan saber de dónde proviene la información. La atribución consiste en identificar la fuente de un dato, una cita o una paráfrasis dentro de una noticia para que el público pueda juzgar su fiabilidad.
La atribución clara identifica a la persona o el documento y, cuando corresponde, su cargo o experiencia. La atribución anónima se utiliza con moderación y solo cuando la información es importante y la fuente corre un riesgo real. Frases vagas como «según fuentes» sin contexto adicional debilitan la información.
Una atribución sólida genera confianza y protege al medio de comunicación en caso de que los hechos sean posteriormente cuestionados. Además, permite que otros periodistas realicen un seguimiento. La mayoría de las guías de estilo dedican reglas detalladas a la redacción y la ubicación de las atribuciones, lo que refleja la importancia fundamental de esta práctica para un periodismo creíble.
- Identificar la fuente de información en una historia.
- Nombra personas, documentos u organizaciones.
- El uso anónimo requiere una justificación sólida.
- Permite al lector evaluar la fiabilidad.
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