Un teleobjetivo tiene una distancia focal larga. Amplifica los sujetos distantes, haciéndolos parecer más cercanos. Un objetivo de 200 mm hace que un sujeto a 200 mm de distancia parezca cuatro veces más grande que con un objetivo de 50 mm. Los teleobjetivos se utilizan para fotografía deportiva, de naturaleza y retratos. Comprimen la perspectiva, haciendo que los objetos distantes parezcan más cercanos entre sí. Esta compresión puede ser favorecedora en los retratos, ya que reduce el tamaño aparente de la nariz y las orejas. También puede ser espectacular en paisajes, superponiendo capas de montañas en una sola imagen.
Los teleobjetivos son pesados y caros. Cuanto mayor sea la distancia focal, más lentes se necesitan y mayor será el precio. Además, tienen una profundidad de campo reducida, lo que puede ser una ventaja o una desventaja. Un objetivo de 400 mm f/2.8 es una herramienta profesional que cuesta miles de dólares y pesa varios kilogramos. Lo utilizan fotógrafos deportivos y de naturaleza que necesitan alcance y velocidad. Un zoom de 70-200 mm f/2.8 es ideal para bodas, eventos y retratos. Un objetivo de kit de 55-250 mm es una opción económica para principiantes. Los teleobjetivos requieren pulso firme o un trípode. La estabilización de imagen ayuda, pero no sustituye una buena técnica.
Usos de lentes telefoto
- Deportes. Llegando a los atletas en el campo.
- Vida salvaje. Fotografiar animales desde la distancia.
- Retratos. Compresión de rasgos y desenfoque de fondos.
- Paisajes. Aislar detalles distantes y comprimir capas.
- Eventos. Disparando desde la parte trasera de una multitud.
Un teleobjetivo no es solo para sujetos lejanos. Es una forma de ver. Comprime el mundo, acercando las cosas distantes.
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