Un cliente busca una talla específica de un zapato popular y encuentra el estante vacío. Esa situación se denomina falta de existencias. El producto no está disponible para la venta cuando existe demanda.
La falta de existencias genera pérdidas inmediatas en las ventas y, a largo plazo, perjudica la fidelización de los clientes. Entre las causas se incluyen la previsión deficiente, los retrasos de los proveedores, el robo o una mala gestión del reabastecimiento. Los minoristas miden las tasas de falta de existencias y se esfuerzan por mantenerlas bajas en los artículos de alta prioridad. El stock de seguridad y una mejor detección de la demanda son soluciones comunes.
En entornos omnicanal, la falta de existencias en una tienda puede solucionarse mediante el envío desde otra ubicación o centro de distribución. Comunicar al cliente las alternativas o las fechas de reposición puede mejorar la experiencia. Evitar la falta de existencias de artículos clave sigue siendo uno de los objetivos operativos con mayor rentabilidad.
- Situación en la que el producto solicitado no está disponible.
- Provoca pérdidas de ventas y frustración en los clientes.
- Resultados derivados de fallos en la previsión, el suministro o los procesos.
- Medido y minimizado activamente por los minoristas.
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