La canonización es el acto mediante el cual la Iglesia declara santa a una persona. Es un proceso formal en la Iglesia Católica. La persona es añadida al canon, la lista de santos. Se la reconoce como santa. Es digna de veneración. Se le puede rezar. Es un ejemplo de fe. El proceso es largo y riguroso.
El proceso comienza a nivel local. Un obispo investiga a un candidato. Buscan evidencias de virtud heroica. Buscan milagros. Las evidencias se envían al Vaticano. La Congregación para las Causas de los Santos las revisa. Si se aprueban, la persona es declarada Venerable. Luego Beatificada. Finalmente, Canonizada. Generalmente se requieren dos milagros. Uno para la beatificación. Otro para la canonización. Los milagros son examinados por médicos y científicos. Deben ser inexplicables por medios naturales.
Pasos hacia la canonización
- Siervo de Dios: el proceso comienza.
- Venerable: se reconoce la virtud heroica.
- Bendito sea: un milagro se ha verificado.
- Santo: se verifica un segundo milagro.
- Canonización: el papa declara la santidad.
La canonización no declara que la persona fuera perfecta, sino que está en el cielo. Vivió una vida de santidad y es digna de imitación. Los santos no son dioses, no se les rinde culto, se les venera y se les pide que intercedan por nosotros. Son nuestros hermanos y hermanas, nuestros modelos a seguir y nuestros amigos en el cielo. La canonización es la forma en que la Iglesia nos dice: «Esta persona está con Dios. Sigue su ejemplo, pide sus oraciones e inspírate en su fe». Los santos son un coro de testigos que nos animan, interceden por nosotros y nos esperan. La canonización es la puerta de entrada a la devoción y a la esperanza.
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