El injerto une los tejidos vivos de dos plantas para que crezcan como una sola. La parte superior, llamada injerto, proporciona las flores, frutos o la forma deseada. La parte inferior, el patrón, aporta el sistema radicular y, en ocasiones, influye en el vigor o la resistencia a las enfermedades. Cuando las capas de cambium de ambas partes se alinean y cicatrizan, se forma una unión permanente.
Entre los métodos más comunes se encuentran los injertos de lengüeta, hendidura y laterales. El momento ideal suele coincidir con el crecimiento activo en primavera o con la madera en reposo vegetativo en invierno, según la técnica empleada. Es fundamental realizar cortes limpios, asegurar un contacto firme y proteger las piezas de la sequedad. Se utilizan cinta adhesiva, cera o clips de injerto para sujetar los fragmentos hasta que los tejidos se unan.
Los árboles frutales, los rosales y muchas plantas ornamentales se injertan habitualmente. Esta técnica permite a los jardineros cultivar varias variedades en un mismo árbol o propagar plantas que no enraízan fácilmente mediante esquejes. El éxito mejora con la práctica y el uso de herramientas afiladas.
- Une partes de dos plantas para que crezcan como una sola.
- Combina la parte superior deseada con las raíces adecuadas.
- Requiere capas de cambium alineadas
- Se utiliza para árboles frutales y ornamentales.
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