El tinte colorea la madera dejando ver la veta. No es pintura. La pintura se queda en la superficie y oculta la madera. El tinte penetra en las fibras y cambia su color desde el interior. Por eso, una mesa de roble teñida sigue pareciendo roble, mientras que una pintada parece pintada. El tinte viene en fórmulas a base de aceite, agua y gel. Los tintes a base de aceite penetran profundamente y dan tonos cálidos e intensos. Los tintes a base de agua se secan más rápido y tienen menos olor. Los tintes en gel permanecen más tiempo en la superficie y son más fáciles de controlar en superficies verticales.
La preparación es clave para el resultado. Lije la madera con distintos granos, levante la veta con un paño húmedo, lije suavemente de nuevo y elimine todo el polvo. Las manchas aparecen cuando la tinción se absorbe de forma desigual. Un acondicionador previo a la tinción ayuda a que las maderas blandas como el pino y el arce absorban la tinción de manera uniforme. Después de teñir, retire el exceso antes de que se seque. Una segunda capa oscurece el color. Finalice con una capa protectora transparente de barniz, poliuretano o aceite para proteger el color.
Tipos de manchas de un vistazo
- A base de aceite: color intenso, secado lento, olor fuerte.
- A base de agua: secado rápido, poco olor, mejora el sabor del grano.
- Gel: espeso, fácil de controlar, menor penetración.
- Tinte: transparente, vívido, se desvanece con la luz solar intensa.
Prueba primero en un trozo de madera de desecho. El mismo tinte se ve diferente en roble, pino y cerezo. Siempre haz una prueba.
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