Una losa es una plataforma plana de hormigón que forma un piso o cimentación. Es uno de los elementos estructurales más comunes en la construcción. Una losa sobre el terreno se apoya directamente en el suelo. Una losa suspendida se apoya en vigas o muros. Una losa postensada utiliza tendones de acero para comprimir el hormigón y reducir las fisuras. Una losa reticular tiene una cuadrícula de nervaduras que reduce el peso. Cada tipo tiene su propia aplicación. La losa es la superficie sobre la que caminamos. También es la estructura que soporta la carga.
Las losas se refuerzan con barras o malla de acero. El refuerzo soporta las fuerzas de tracción, mientras que el hormigón soporta las de compresión. La losa debe tener el espesor suficiente para soportar la carga y la rigidez necesaria para evitar la deformación. Además, debe estar apoyada sobre una base compactada, libre de materia orgánica y zonas blandas. Una losa sobre una base deficiente se agrietará y asentará. El curado de la losa es fundamental, ya que mantiene el hormigón húmedo y le permite adquirir resistencia. Una losa que se seca demasiado rápido se agrietará.
Las losas se utilizan en todo tipo de edificios. Una casa tiene piso de losa. Un almacén tiene piso de losa. Un estacionamiento tiene piso de losa. Un puente tiene tablero de losa. La losa es un elemento simple, pero también versátil. Se le pueden dar muchos acabados: se puede pulir, teñir, estampar o revestir. Se puede aislar, climatizar o refrigerar. La losa es la base del interior. Es el terreno sobre el que construimos. Es el piso que pisamos.
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