Aleluya es una exclamación hebrea que significa «¡Alabado sea el Señor!». Es una palabra compuesta. Aleluya significa «alabanza». Yah es la forma abreviada de Yahvé. Por lo tanto, aleluya significa «¡Alabado sea Yah!». ¡Alabado sea el Señor! Es un imperativo. Es un mandato. Es un llamado a la adoración. Es un grito de alegría. Es un canto de alabanza. Es una palabra de fe. Es una palabra de esperanza. Es una palabra de amor. Es una palabra de triunfo.
Aleluya aparece en los Salmos. Comienza y termina muchos salmos. Los Salmos 146 al 150 comienzan y terminan con Aleluya. Es la última palabra del Salterio. El Salmo 150 termina: Que todo ser que respira alabe al Señor. Aleluya. Es el canto de la iglesia. Es el grito de la iglesia. Es la alegría de la iglesia. Es la esperanza de la iglesia. Es la victoria de la iglesia. Es la alabanza de la iglesia. Es el aleluya de la iglesia.
Aleluya en las Escrituras
- Salmo 146: ¡Alaba al Señor! ¡Alaba al Señor, alma mía!
- Salmo 150: ¡Que todo ser que respira alabe al Señor!
- Apocalipsis 19: ¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios.
- Tobías 13: ¡Aleluya! Alabado sea el Señor.
- 3 Macabeos 7: ¡Aleluya! Alabado sea el Señor.
Aleluya es una palabra que trasciende el lenguaje. Se canta en todas las lenguas. Se grita en todas las tierras. Se susurra en cada corazón. Es el sonido del cielo. Es el sonido de los redimidos. Es el sonido de la cena nupcial del Cordero. Es el sonido de la victoria. Es el sonido de la alegría. Es el sonido de la alabanza. Aleluya no es solo una palabra. Es un estado del ser. Es una postura del alma. Es la orientación del corazón. Es la dirección de la vida. Alabado sea el Señor. Aleluya.
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