Cuando las plagas amenazan los cultivos o las plantas ornamentales, los jardineros a veces recurren a métodos de control químico. Un plaguicida es cualquier sustancia que se utiliza para matar, repeler o controlar organismos que dañan las plantas. El término abarca insecticidas, fungicidas, herbicidas y otros productos específicos.
Los productos varían considerablemente en su modo de acción y actividad residual. Algunos entran en contacto directo con la plaga; otros son sistémicos y se mueven dentro de los tejidos vegetales. Los productos de amplio espectro afectan a muchos organismos, mientras que los selectivos actúan sobre grupos específicos. Las instrucciones de la etiqueta indican las dosis, el momento de aplicación y las precauciones de seguridad.
El uso responsable comienza con la identificación precisa y la consideración de alternativas. Los insectos beneficiosos, las barreras físicas y las variedades resistentes suelen reducir la necesidad de fumigar. Al aplicar plaguicidas, la precisión y la moderación protegen tanto al aplicador como al ecosistema del jardín en general. Puede desarrollarse resistencia si se utiliza repetidamente el mismo ingrediente activo.
- Sustancia utilizada para controlar organismos dañinos.
- Incluye insecticidas, fungicidas y herbicidas.
- Requiere seguir cuidadosamente las instrucciones de la etiqueta.
- Se recomienda combinarlo con métodos no químicos.
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