La biofabricación comienza con el procesamiento inicial. En esta etapa, las células se cultivan y el producto se elabora. Las células pueden ser bacterias, levaduras, células de insectos o células de mamíferos. Se cultivan en biorreactores bajo condiciones controladas. El objetivo es maximizar la densidad celular y el rendimiento del producto. Todo el proceso posterior depende de lo que ocurra en esta etapa.
El procesamiento inicial consta de varias etapas. El desarrollo de la línea celular crea una línea celular estable y de alta producción. El cultivo inicial expande las células desde un vial pequeño hasta un volumen suficiente para el biorreactor de producción. La optimización del medio proporciona los nutrientes que las células necesitan. Los parámetros del proceso, como la temperatura, el pH, el oxígeno disuelto y la estrategia de alimentación, se controlan para maximizar la productividad. El biorreactor de producción puede tener una capacidad que varía desde unos pocos litros hasta miles de litros.
La elección del sistema de expresión es crucial. Las bacterias son rápidas y económicas, pero no pueden realizar modificaciones postraduccionales complejas. Las levaduras pueden modificar proteínas, pero no de la misma manera que las células humanas. Las células de mamíferos producen proteínas correctamente plegadas y modificadas, pero son lentas y costosas. Las células de insectos se utilizan para algunas vacunas y proteínas. La elección depende del producto.
El procesamiento inicial es donde la biología se encuentra con la ingeniería. Pequeños cambios en las condiciones pueden tener grandes efectos en el rendimiento y la calidad. Es un proceso complejo y dinámico que requiere un monitoreo y control cuidadosos.
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