Un demonio es un ser espiritual maligno. Los demonios son ángeles caídos. Se rebelaron contra Dios junto con Satanás. Se oponen a Dios y a su pueblo. Tentan. Engañan. Atormentan. Poseen. Son enemigos del alma. Son reales. Son peligrosos. No se debe jugar con ellos.
La Biblia habla a menudo de demonios. Jesús los expulsó. Dio autoridad a sus discípulos sobre ellos. Pablo luchó contra ellos. Dijo que no luchamos contra carne y sangre, sino contra fuerzas espirituales de maldad. Los demonios están organizados. Tienen jerarquías. Sirven a Satanás. Buscan destruir. Actúan en el mundo. Influyen en las personas. Influyen en las naciones. Influyen en las culturas. Están detrás de las religiones falsas. Están detrás de la idolatría. Están detrás del pecado.
El demonio en las escrituras
- Mateo 8: demonios arrojados a los cerdos.
- Marcos 5: el endemoniado geraseno.
- Lucas 10: Jesús da autoridad sobre los demonios.
- Efesios 6: guerra espiritual contra los demonios.
- Santiago 2: Los demonios creen y tiemblan.
Los demonios no son un mito. No son una metáfora. Son seres reales. Son caídos. Son malvados. Son poderosos. Pero no son todopoderosos. Están derrotados. Cristo triunfó sobre ellos en la cruz. Los desarmó. Los expuso públicamente. Están atados. Solo pueden hacer lo que Dios permite. No pueden separarnos del amor de Dios. No pueden arrebatarnos de su mano. Son enemigos derrotados. Siguen siendo peligrosos. Pero no hay que temerles. Mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo. Resistid al diablo y huirá. Someteos a Dios. Acercaos a él. Él se acercará a vosotros. Los demonios tiemblan. Conocen su fin. Su fin es el lago de fuego. Su fin es la derrota. Su fin se acerca. Esa es la promesa. Esa es la esperanza. Esa es la victoria.
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