El agua lo cambia todo. La luz se refracta, los colores se desvanecen y la cámara debe protegerse del entorno. La fotografía subacuática consiste en tomar fotografías bajo la superficie del agua. Se utiliza en biología marina, arqueología subacuática, deportes y arte. Los desafíos son únicos. El agua absorbe primero la luz roja, por lo que las imágenes tomadas a gran profundidad se ven azules o verdes. Se necesita un flash o un filtro para restaurar el color. El agua también reduce el contraste y la nitidez, especialmente cuando hay partículas en suspensión. Cuanto más profundo se desciende, más oscura se vuelve la imagen.
Las cámaras subacuáticas se dividen en dos tipos principales. Las cámaras anfibias están diseñadas para usarse bajo el agua. Las carcasas son estuches impermeables que contienen una cámara convencional. Las carcasas son más versátiles, ya que permiten el uso de diferentes lentes y accesorios. Sin embargo, también son caras y voluminosas. La fotografía subacuática requiere entrenamiento. Los buceadores deben aprender a controlar la flotabilidad, gestionar su suministro de aire y manejar una cámara simultáneamente. La seguridad es primordial. Los mejores fotógrafos subacuáticos son, ante todo, buceadores experimentados. Conocen el entorno y las criaturas que fotografían. Se mueven con lentitud y cuidado. Respetan el arrecife y los animales que lo habitan.
Consejos para la fotografía subacuática
- Acércate. El agua reduce la claridad, así que minimiza la distancia.
- Utilice un estroboscopio. Restaura el color que absorbe el agua.
- Dispara hacia arriba. Dispara hacia la superficie para obtener mejor luz.
- Controla la flotabilidad. La estabilidad importa bajo el agua.
- Respeta el medio ambiente. No toques ni persigas a la fauna silvestre.
La fotografía subacuática no es solo fotografía. Es buceo. La cámara es secundaria a la inmersión. La seguridad es lo primero, las imágenes lo segundo.
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