Un borde bien definido entre el césped y los macizos de flores le da al jardín un aspecto impecable. El bordeado consiste en recortar o delimitar esa frontera para evitar que el césped invada los macizos y que la tierra se mantenga en su lugar. Esta tarea se puede realizar con una pala afilada, una bordeadora de media luna o herramientas eléctricas.
Los métodos tradicionales consisten en cortar una línea vertical limpia en el césped y excavar una zanja poco profunda. Los bordes permanentes —ladrillo, metal o piedra— mantienen la línea con un mantenimiento menos frecuente. Los bordes naturales con plantas como lavanda o boj crean un límite vivo que, aun así, requiere poda ocasional.
El perfilado regular de los bordes facilita el mantenimiento durante toda la temporada. Además, evita que las ruedas del cortacésped dañen las plantas en el borde. Un borde bien definido hace que incluso un jardín modesto luzca cuidado con esmero.
- Define los límites entre el césped y los parterres.
- Evita que la hierba invada las plantaciones.
- Puede ser temporal o permanente
- Mejora el aspecto general del jardín.
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