Los vibradores con forma de pintalabios esconden un motor de bala en un tubo con tapa que parece maquillaje. Su existencia se justifica por su utilidad en bandejas de seguridad y estantes compartidos. Con un simple giro o clic, se transforman en un juguete clitoriano.
El disfraz solo funciona a simple vista. Nadie debería meterlo en una bolsa con pintalabios y esperar que el personal del aeropuerto se sorprenda. Los motores vibran si se agita el tubo. Guárdalo en una bolsita si lo que buscas es discreción.
Las tapas se pierden fácilmente. Compra un modelo cuya tapa haga clic con firmeza. El puerto de carga suele estar oculto bajo el mecanismo del lápiz labial, lo que significa que se acumulan pelos y suciedad. Limpia ese puerto. La punta que toca la piel debe ser de silicona sin costuras o ABS liso, no de metal pintado rugoso que se descascara.
Discreción versus uso
- Haz la prueba de ruido en el baño con el ventilador apagado para que sepas la verdad.
- No almacenar a altas temperaturas; los tubos baratos se deforman.
- Su forma, que dificulta su recuperación, implica que permanezca en el exterior.
- Limpie el acabado decorativo para evitar que los tintes del maquillaje manchen la carcasa del motor.
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